Antes de reunirse con el Ministro de Cultura Tristán Bauer, el cineasta reiteró públicamente su intención de quedarse. Pero el martes por la noche salió el decreto presidencial con su cese. Nicolás Batlle fue designado «vicepresidente en ejercicio de la presidencia, para dar atención a los problemas urgentes».

El guión fue algo enmarañado, pero la película tenía un final cantado: cerca de la medianoche del martes, el decreto presidencial 183/2022 dispuso el cese de Luis Puenzo en sus funciones como Presidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa). Con las firmas del Presidente Alberto Fernández y el Ministro de Cultura Tristán Bauer, el texto cerró así una situación que se había vuelto insostenible, por el rechazo de múltiples organizaciones relacionadas con la actividad audiovisual argentina a la gestión y por el mismo desarrollo de los acontecimientos a lo largo de toda la jornada. En la mañana del miércoles, el Ministerio de Cultura informó que «Con el objetivo de dar atención inmediata a la resolución de los temas urgentes del Instituto, el mismo estará bajo la conducción del Sr. Nicolás Batlle como vicepresidente en ejercicio de la presidencia, de acuerdo a lo que indica la Ley de Cine vigente.»

Es que tras la represión de la Policía de la Ciudad a trabajadores y estudiantes del sector audiovisual que pedían la renuncia de Puenzo, el escenario se tornó cada vez más confuso e incierto. Mientras se especulaba con la designación provisoria de Nicolás Batlle, vicepresidente del organismo, Puenzo aseguraba a Víctor Hugo Morales por AM 750 que desde el Gobierno nadie le había pedido la renuncia. La reunión entre el ministro de Cultura y Puenzo se llevó a cabo a las 16 de ayer, pero al terminar no se precisaron detalles.

Frente a ese escenario indefinido, las mismas agrupaciones que habían convocado a la protesta del lunes habían llamado a un nuevo encuentro el miércoles en la sede de Lima 319. Entre los firmantes se encontraban ADN (Asociación de Directores y Productores de Cine Documental Independiente de Argentina), Colectivo de Cineastas, DIC (Directores Independientes de Cine), DOCA (Documentalistas Argentinos), DocuDAC (Subcomisión de Documentalistas de Directores Argentinos Cinematográficos) y Actrices Argentinas, entre otros.

“Si me tengo que ir, me iré. Pero me daría lástima dejar a medio hacer lo que estamos haciendo”, declaró el director de La historia oficial. “Yo no soy político, nunca lo fui y probablemente esta haya sido mi última vez cerca de la política”, expresó Puenzo a Morales. El Ministerio de Cultura había anunciado la intención de iniciar “una nueva etapa para trabajar articuladamente entre los y las representantes del sector audiovisual sabiendo que la prioridad es fortalecer nuestro cine nacional”. El responsable de la cartera confirmó la reunión programada con Puenzo y explicó: “Va a haber cambios en el Incaa porque la intención es darle solución a una situación tensa”.

Consultado por Morales sobre su ausencia en el edificio, Puenzo argumentó: “Lo que me había llegado a mí del propósito de la reunión frente al Incaa tenía que ver con un episodio en la ENERC por la no renovación del contrato de una secretaria académica. Supuestamente ese tema sería atendido por el rector. Yo estaba en reuniones en otro lado”. Aún así, el funcionario reconoció que estaba al tanto de la marcha convocada por diversos colectivos del campo audiovisual. Con respecto a la llegada de Bauer a la movilización para pedir la liberación de las personas detenidas, Puenzo sostuvo: “Me pareció razonable que hiciera esa reunión en el Incaa”. Desde su punto de vista, hubo malos entendidos y la represión policial –que definió como “brutal, repudiable y rara”– contribuyó a que la situación empeorara de manera drástica.

Fuente: Página 12