El barco sufrió daños en su proa de estribor y pudo llegar a destino. «La nave estaba envuelta por una densa niebla, lo que limitaba la visibilidad y provocó que hiciera contacto con un gruñidor», indicaron fuentes oficiales.

Un crucero que navegaba camino al glaciar Hubbard en Alaska con 3.000 personas a bordo, impactó contra un iceberg y sufrió daños en su proa de estribor.

Esta nave, de 258 metros de eslora y un calado de más de 8 metros, entró en servicio hace más de 20 años. Un miembro del equipo de la Guardia Costera y buzos evaluaron los daños en el lado delantero derecho y determinaron que el barco necesitaba ser reparado.

Así fue el choque
De acuerdo con un vocero de Norwegian Cruise Line, el barco estaba camino al glaciar Hubbard en Alaska, cuando se topó un iceberg contra el que chocó. Además, señaló que la nave estaba “envuelta por una densa niebla, lo que limitaba la visibilidad y provocó que hiciera contacto con un gruñidor”.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica planteó que un iceberg debe tener más de 16 pies sobre el nivel del mar y entre 98 y 164 pies de espesor. En cambio, las piezas más pequeñas de hielo flotante se consideran “gruñidores” o “pedazos de bergy”.

Luego de la colisión, la embarcación navegó hasta Juneau, la capital de Alaska, para ser evaluado con mayor detalle. Esta decisión se tomó para acortar el viaje en curso y cancelar el cronograma del crucero que estaba previsto que comenzara el 30 de junio.

Finalmente, el barco volvió a Seattle, a una velocidad reducida, donde los pasajeros descendieron.