La convención partidaria del viernes debe redactar un nuevo contrato societario con el Pro; los desafíos de Larreta y el factor Milei
Este viernes la UCR reunirá, en La Plata, a su Convención Nacional. En la superficie se trata sólo de un ancestral ritual partidario. Sin embargo, si se examina con atención lo que sucederá en esa asamblea, se tendrá un diagnóstico bastante preciso del trance que atraviesa Juntos por el Cambio.
Se advertirá, sobre todo, que esa coalición está frente al desafío de redactar un nuevo contrato societario. La vida pública presenta hoy un panorama muy distinto del que ofrecía en 2015, cuando, en Gualeguaychú, se celebró un congreso parecido.
En aquella Argentina, una clase media alarmada por la consigna “vamos por todo” se movilizó para resistir la hegemonía kirchnerista. Cristina Kirchner había sido reelecta por el 54% del electorado. La oposición era un inventario de fragmentos, cuya astilla más importante obtuvo, con Hermes Binner, 17% de los votos. La ciudadanía, que había comenzado el siglo pidiendo “que se vayan todos”, reclamaba que aparezca alguien.
Cambiemos fue la respuesta a ese reclamo. Una alianza que se presentaba como la garantía de supervivencia de una república. La unión del Pro, el radicalismo y la Coalición Cívica se forjó con ese propósito: defender un sistema de reglas. Ese fue el estatuto nunca escrito de aquella oposición que, con la candidatura de Mauricio Macri, llegó al poder en 2015.
Sobre este horizonte se recortarán las definiciones de la convención radical. La dirigencia del partido llegará a La Plata sin conflictos por el organigrama. Ya está acordada una conducción liderada por la corriente federal que coordinan, entre otros, Facundo Manes, Gerardo Morales, Gustavo Valdés y Ernesto Sanz. Y el grupo de Martín Lousteau, Emiliano Yacobitti y Rodrigo De Loredo se integrará como minoría.
Fuente: La Nación








