En el Valle de Lerma, Luis Elías y Damián Martorell llevan adelante la actividad lechera en confinamiento con importantes resultados mientras se realiza el tradicional cultivo; los beneficios mutuos que se generan

Luis Elías relata: “Soy productor de tabaco desde hace 36 años. Comencé con una pequeña superficie y hoy llegué a 100 hectáreas en el Valle de Lerma”. Es propietario de 240 hectáreas en Campo Quijano, en el centro este de la provincia de Salta

El tabaco es un cultivo apasionante por su complejidad y su condición artesanal. “Se establece planta por planta, se desflora a mano y también se cosecha hoja por hoja. Durante la recolección, se requieren 100 personas para cosechar las hojas de 100 hectáreas”, enumera.

Sin embargo, repetido durante muchos años genera problemas de estructura y reduce el contenido de materia orgánica del suelo. Entonces, “la inclusión del tambo en la rotación del campo, al incluir alfalfa y maíz para silo, contribuye a recuperar la fertilidad y la sustentabilidad del sistema productivo”, explica. La actividad lechera también ayuda financieramente, al generar ingresos todos los meses.

Actualmente, hay dos galpones en funcionamiento en el campo de Elías. Cada uno tiene 31,5 m de ancho y 120 de largo y puede alojar 150 vacas en ordeño. Hay otro en construcción y un cuarto proyectado para albergar en total 600 vacas. Con esas instalaciones, se fijó una producción objetivo inicial de 28 litros por vaca y por día, para llegar a 34 en los siguientes dos años y a 40 en el largo plazo, producciones que permitirían volver a ser económicamente viable con la actividad lechera a Elías. El proyecto se desarrolla con financiamiento bancario y cada galpón cuesta aproximadamente 150.000 dólares. Se calcula su amortización en 20 años.

Fuente: La Nación