Por la histórica bajante del río Paraná, solo quedaron pequeños charcos del gran espejo de agua
La histórica bajante del río Paraná impacta en sus afluentes. En menos de un mes, el río Salado, aquel que cuando desbordó el 29 de abril de 2003 provocó la peor inundación en el Gran Santa Fe, con cerca de 150 mil evacuados, decenas de muertos y daños y perjuicios varias veces millonarios, bajó más de un metro.
El impacto visual se puede observar desde el mismo puente carretero, que une la capital santafecina con Santo Tomé. La laguna Juan de Garay, más conocida como Laguna Bedetti, uno de los espacios predilectos por muchos lugareños para disfrutar del tiempo libre y recrearse, se quedó prácticamente seca. Solo quedaron pequeños charcos del gran espejo de agua que forma un paisaje único en la zona.
Es que la bajante del Salado, que a un kilómetro de su paso por la laguna desemboca en el curso del Canal de Derivación Sur, que comienza en el acceso al puerto local, dando lugar a la formación del Río Coronda, otro afluente del Paraná, bajó 1,07 metros en 28 días.
Según el Centro de Informaciones Meteorológicas, de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), el 11 de diciembre el Salado midió a la altura de Santo Tomé 1,30 metros, contra los 0,19 metros anotados este sábado.
Fuente: La Nación








