El oficialismo de la Cámara de Diputados consiguió este miércoles dictamen de mayoría sobre el proyecto de Presupuesto 2022, al reunir 25 de las 49 firmas de legisladores que integran la comisión de Presupuesto y Hacienda, por lo que la iniciativa quedó en condiciones de ser debatida por el plenario en la sesión convocada para el jueves al mediodía.
Mientras continúan las exposiciones en el marco de la comisión que preside el oficialista Carlos Heller, se firmó el dictamen de mayoría que aglutinó la aceptación de los 24 integrantes del Frente de Todos y del representante del Frente de la Concordia misionero.
Por la oposición, los dos diputados de Evolución Radical que integran la comisión firmaron un dictamen de rechazo; en tanto que los otros 21 integrantes del principal conglomerado opositor expresarán el rechazo en el recinto, aunque aún no firmaron dictamen en ese sentido.
Además, el interbloque Federal, por intermedio del representante de Córdoba Federal, Ignacio García Aresca, firmó un dictamen de minoría con sello propio.
Dictamen de Evolución radical
El bloque Evolución Radical, que preside el diputado Rodrigo de Loredo, presentó su dictamen por minoría junto a un informe, ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda, en el que expresan su postura de rechazo al proyecto de ley de Presupuesto General de la Administración Nacional para el año 2022. Consensuada la estrategia dentro del interbloque de Juntos por el Cambio, se dará quórum para el debate, adelantaron.
Entre los argumentos, afirmaron que el proyecto “parte de proyecciones macroeconómicas inconsistentes, elaboradas hace meses y que hoy se decantan cada vez como más alejadas de la realidad”.
El bloque advierte que en el proyecto de presupuesto «no contempla las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional». Al respecto, expresaron: “No luce prudente discutir esta Ley cuando esté en ciernes un acuerdo con el FMI que será discutido por el mismo Congreso y del cual no se sabe si este presupuesto tendrá consistencia con dicho acuerdo”.
Finalmente, sostuvieron: “Es imposible tener una discusión franca sobre las prioridades del gasto público en un contexto de elevadas necesidades financieras a partir de bases tan falsas como las que plantea el oficialismo. No se puede aseverar nada sobre la evolución futura del nivel real de ninguna línea del gasto si las proyecciones macroeconómicas están total y completamente distorsionadas”.








