En respuesta a las críticas recibidas en redes sociales, el gobernador provincial aseguro «no entender esa concepción de la maldad», a la vez que celebró que haya «gestión» en el país.

El gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, se pronunció sobre el fugaz momento de emoción que lo invadió mientras inauguraba una canilla en la localidad de Charata. «Me recibieron muy cálidamente y dijeron palabras que me conmovieron», comenzó resaltando.

Acto seguido, Capitanich agregó en diálogo con C5N: «Hay que tener en cuenta que el agua está llegando a Charata después de 107 años. Cuando asumí el cargo de gobernador, había tan solo dos acueductos y 384 km. Ahora, hay 1400 km de acueductos».

La inauguración a la que hace referencia tuvo lugar el lunes 5 de octubre. No se trató de un acto como tal. Simplemente, se acercó a la casa de uno de los vecinos que residía en la localidad. Procedió a abrir la canilla y bebió un sorbo de agua.

Con respecto a los comentarios recibidos, especialmente sobre aquellos que desprestigiaron la inauguración, el gobernador de Chaco remarcó: «No entiendo esa concepción de la maldad. Una canilla encierra una obra, una de las más importantes».

«Se trata de una inversión de 400 millones de dólares, en una localidad que se desenvuelve como un centro estratégico de producción y cuyo déficit de infraestructura era enorme», justificó Capitanich a continuación.