Silvia Cantarella va por el frente Una Nueva Oportunidad (UNO) dentro de Juntos por el Cambio. «No queremos que una bala nos perfore el estómago», sostuvo.

«No queremos que la gente se arme, pero tampoco queremos que una bala nos perfore el estómago». Con esa crudeza, Silvia Canterella, precandidata a concejal por el espacio evangélico Una Nueva Oportunidad, que forma parte de la alianza de Juntos por el Cambio, comenzó a repartir chalecos antibalas de confección casera como señal de repudio a la inseguridad que atraviesan los barrios más conflictivos de Rosario.

Por polémica que parezca, es la segunda vez que un precandidato presenta una propuesta de esta índole luego de que Sergio Más Varela repartiera en 2019 gas pimienta para repudiar la falta de seguridad que atravesaban los barrios de la ciudad bajo el gobierno de la por entonces intendenta Mónica Fein.

Cantarella, de 50 años, le comentó a La Capital que la idea surgió a partir del consenso entre los colaboradores y colaboradoras en los barrios donde afirma que trabaja desde hace 12 años, tales los casos de Tablada, Ludueña, Zona Cero y Empalme Graneros. «No hace mucho que comenzamos; se me ocurrió la idea porque en los barrios que estamos trabajando son los más peligrosos de la ciudad. Y debido a las balaceras que hay, la gente tiene miedo», comentó.

En ese sentido, explicó: «Es una forma de pedir ayuda, necesitamos que nos protejan, más presencia de la policía, del Estado, la seguridad y la tranquilidad y poder sentarnos tranquilos en la vereda». Y remató: «Las balaceras son algo impresionante. Si no nos cuidan nos tenemos que cuidar nosotros: no queremos que la gente se arme, pero necesitamos cuidarnos y tampoco queremos que una bala nos perfore el estómago».

Fuente: La Capital