La magistrada ordenó el cambio de apellido del chico y dispuso que oportunamente su familia le brinde al menor los datos relativos a su origen.

La jueza de primera instancia de Personas y Familia 1 de Metán, Salta, Frida Bosernitzán otorgó la adopción póstuma plena de un niño de 9 años a favor de sus guardadores, que fallecieron en noviembre de 2018 y en mayo de 2020, y lo dejó al cuidado de su abuela.

A su vez, la magistrada salteña ordenó el cambio de apellido del chico y dispuso que oportunamente, y de forma paulatina, su familia le brinde al menor los datos relativos a su origen.

En septiembre de 2019, en una audiencia su padre había manifestado la voluntad de continuar con los trámites de adopción que había iniciado junto a su esposa, fallecida en noviembre de 2018. En esa ocasión, dijo que, al momento de morir su mujer, el niño lloró mucho e hizo un tratamiento psicológico que lo ayudó a superar la situación.

En aquella oportunidad, el menor contó que tenía muchos amigos, que jugaba al fútbol y al rugby y que le gustaba estar con su papá y por ello los trámites continuaron su curso. Pero en mayo del año pasado el hombre, o guardador del niño, también murió. Por eso el pequeño quedó al cuidado de su abuela y tuvo contención afectiva por parte de su “familia extensa”, conformada por tíos y primos.

La abuela, de 74 años, dijo que el chico llegó a sus vidas el 14 de agosto de 2011. Explicó que ante el fallecimiento de su hija y luego de su yerno, el pequeño vive con ella en su hogar, donde se encuentra muy cómodo. En ese ámbito, afirmó, tiene muchos amigos y se siente totalmente integrado.

Al momento de resolver, la jueza tuvo en cuenta que el pequeño se encontraba contenido junto al matrimonio y que, actualmente, su realidad vital se desarrolla con su nuevo grupo de afectos, ante el duro golpe que representó el deceso de sus padres.