Tras el ataque a balazos a una capilla, el padre Fabián Belay advierte que sin un acuerdo multipartidario no hay salida a la violencia narco.
La violencia narco en Rosario empieza a traspasar límites impensados como balaceras contra colegios que ya provocaron el primer niño herido la semana pasada cuando salía del establecimiento. Paralelamente, por primera vez hace pocos días una capilla fue baleada. Por fortuna, no hubo víctimas, pero así como preventivamente las clases se suspenden en las escuelas también los servicios de contención espiritual y psicológica y la asistencia alimentaria que se brinda en torno a los templos necesariamente se interrumpe. En otras palabras, no solo corren peligro las vidas humanas, sino también la continuidad de las redes de contención de la sociedad civil y religiosa.
“Las balaceras están empezando a poner en riesgo a los chicos que van a las escuelas, a los docentes, a los que concurren a los centros de saludos, al personal sanitario, a los profesionales y voluntarios que se desempeñan en nuestras iniciativas” le cuenta a Valores Religiosos el padre Fabián Belay, responsable de la Pastoral de Drogadependencia de la arquidiócesis rosarina -de la cual es flamante obispo auxiliar- y cabeza de una vasta obra de prevención de las adicciones. Y advierte: “si se ve amenazada la vida de los referentes comunitarios, que es el último bastión de contención en los barrios, entran en crisis un montón de cosas”.
Cuando la problemática de la droga comenzaba a crecer fuerte en Rosario, el padre Belay inició una serie de proyectos de prevención y de recuperación de adictos enmarcados en la Comunidad Padre Misericordioso. Arrancó en 2009 con una granja de internación para personas en situación de calle. Actualmente lleva adelante más de 30 emprendimientos entre los que se cuentan dos granjas de internación, un centro de día para varones y otro para mujeres, y un refugio para 50 personas también en situación de calle. Además de nueve centros de vida en los barrios más problemáticos, pertenecientes a la red nacional de Hogares de Cristo.
Fuente: Clarin








