Arrancó en Tucumán la que podría ser una de las peores cosechas de limón debido al contexto internacional y a los escenarios locales relacionados con los problemas de la economía derivados del dólar y la sequía. Este combo provocó que para esta temporada 6.000 hectáreas, al menos, ya no se destinarán a fincas de limones y esto implica que se tomará menos manos de obra. Una de las primeras consecuencias visibles fue la decisión de las citrícolas Citrusvil, una de las importantes del Noroeste, y San Miguel de no abrir sus empaques para la exportación de fruta fresca. Como consecuencia, 450 trabajadores fueron despedidos.

La bisagra que le dio inicio a la curva descendente de sector comenzó el año pasado con la finalización anticipada de las exportaciones a la Unión Europea (UE), la caída del consumo por la crisis económica en el Viejo Continente debido a la guerra entre Rusia y Ucrania, y el incremento en dólares de los costos de flete marino y los combustibles. Estas variables hicieron caer en picada el precio interno por la sobreoferta y provocó que alrededor de 300.000 toneladas de limones se pudrieran en las fincas de Tucumán, Salta y Jujuy. La industrial del limón es central para Tucumán, puesto que todos los años equivale al 50%, al menos, del ingreso en dólares. En 2021 fue equivalente a 600 millones y el año pasado se redujo a 500 millones.