Lo reveló al final de la audiencia general de los miércoles e hizo entender que el estado de salud de su predecesor alemán, Joseph Ratzinger, de 95 años, es muy delicado; el Vaticano confirmó que se agravó su cuadro.


Sorpresivamente, al final de la tradicional audiencia general de los miércoles, el papa Francisco pidió hoy a los fieles presentes que recen por su antecesor, Benedicto XVI, papa emérito, de 95 años, ya que “está muy enfermo”.

En medio de los saludos a los fieles italianos, saliéndose del texto preparado y mirando a los presentes, el Pontífice les encomendó una intención muy precisa: “una oración especial por el papa emérito Benedicto, que en el silencio está sosteniendo la Iglesia”. “Recordarlo -siguió-. Está muy enfermo, pidiendo al Señor que lo consuele y lo sostenga en este testimonio de amor a la Iglesia hasta el final”.


Las palabras del Papa cayeron como un baldazo de agua helada y dieron a entender que Joseph Ratzinger, cuyo estado de salud es frágil desde hace tiempo, vista la edad avanzada, evidentemente se complicó. Así lo confirmó poco más tarde el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, que ante preguntas, dijo que “en las últimas horas de ha verificado un agravamiento de las condiciones de salud del papa emérito, debido al avance de la edad”.

“La situación al momento sigue bajo control, seguida constantemente por médicos”, precisó, al revelar, por otro lado, que Francisco, finalizada la audiencia general, fue a visitar a Benedicto al monasterio en el que vive, en los Jardines del Vaticano. “Nos unimos a él en la oración por el papa emérito”, agregó Bruni.

Fuente: La Nación