La mujer, enfermera del hospital Vilela, se negó a que le den dos días por «paternidad» y solicitó los mismos derechos de su pareja, quien llevó adelante el embarazo

Ante el vacío legal, el municipio de Rosario atendió nuevamente el caso de una licencia posparto particular para una empleada que se unió a una pareja del mismo sexo y juntas tuvieron mellizos. A Rocío Rabughini, una enfermera de 31 años, trabajadora de la terapia intensiva del Hospital Vilela, se le otorgó una licencia por maternidad de 105 días, porque se negó a aceptar sólo los dos días hábiles que les corresponden a los varones por «paternidad», figura que encima se denomina tristemente «inasistencia justificada».

«No seré padre, seré madre junto a mi compañera, que es quien está embarazada», dijo Rocío cuando comenzó el trámite el año pasado porque Victoria Avendaño, la mujer con quien está unida convivencialmente, también de 31 años y empleada administrativa de una multinacional, había quedado embarazada tras una técnica de reproducción asistida.

En esos momentos no sabían si obtendrían o no el permiso para criar por igual, una como gestante y una como no gestante, a Dante, el más pequeño, inquieto y llorón de los dos hijos y a Ema, la más paciente y dormilona, al decir de sus madres.

Finalmente el chiquito y la chiquita nacieron el 5 de febrero pasado, sanos y por cesárea en el Hospital Español. Veinte días después del nacimiento de ambos Rocío se enteró que podía gozar de la licencia que pidió: 105 días corresponden a los tradicionales 90 por maternidad y 15 más son por parto múltiple, un antecedente que acompaña los derechos de personas LGTBI, en consonancia con la ley de matrimonio igualitario y la de identidad de genero.

Fuente: La Capital