El influencer es reconocido en la sociedad por sus organizadas colectas de dinero con el objetivo de ayudar a quienes más lo necesitan; su última campaña fue por los incendios en Corrientes, para los que recaudó más de 150 millones de pesos

En una sentida publicación en redes sociales, Rafael Maratea reveló que a pesar de que su popularidad como el chico solidario comenzó en 2020, sus gestos para ayudar comenzaron cuando era un preadolescente: “Cuando tenía 13 años y como le iba mal en el colegio, decidimos que no sería parte de una gira deportiva ¿Y qué hizo? Le regaló el dinero que había juntado solo para esa gira a uno de sus compañeros”.

Pero, tras esta actitud, llegó la segunda: le pidió a kioskeros que le regalen alfajores para luego dárselos a extraños. A cambio, en su canal de Youtube, los nombraría. “De ahí pasó a regalar pañuelos, zapatos, dinero a desconocidos (ese dinero salía de su bolsillo o quizás del nuestro también)”, aclaró el padre orgulloso.

A partir de ese momento, los movimientos solidarios que Santi emprendió comenzaron a escalar y ser cada vez más grandes, como darles propinas de mil pesos a los trabajadores informales, conseguir una camioneta y parlantes para una fundación y, a través de sus redes sociales, ayudar a un joven de la comunidad wichi a financiar sus estudios en Buenos Aires.

Con el repaso de algunas de sus acciones, Maratea, feliz por el reconocimiento popular a su hijo, concluyó: “No es nuevo, Santi siempre fue así. Su corazón es noble, su espíritu puro y su propósito es ayudar a crear un mundo más solidario, más unido, mejor”. A su vez, añadió sobre su exesposa, quien falleció hace un tiempo: “Es un orgullo para mí, pero estoy seguro de que el espíritu y la guía de su madre lo están acompañando, como lo hizo siempre, porque fue ella quien instaló en Santi el amor por el prójimo. Gracias Santi”.

Fuente: La Nación