Los productores de las zonas afectadas hablan de una “situación que jamás se vivió”, donde la sequía y las elevadas temperaturas han complicado el panorama. La recuperación, en lo económico y en lo ambiental, llevará mucho tiempo.

A la dramática situación que transita Corrientes por los incendios, se agregó el grave panorama en Misiones, Chaco y Formosa donde el también el fuego avanza en medio de una profunda sequía que afecta a toda la producción agropecuaria, provocando un golpe muy duro a las diferentes economías regionales.

En el caso de Formosa, desde el pasado 23 de noviembre que no se registran lluvias de importancia. Según comentaron los productores a este medio, la zona más afectada por la sequía y los incendios es el centro y este de la provincia. Si bien la situación no es similar a la que se vive en Corrientes, el informe que las autoridades provinciales elevaron a los integrantes de la Comisión Nacional de Emergencia Agropecuaria, señala que desde el 1º de enero a la fecha se registraron 17.000 focos de incendios y ya son 350.000 las hectáreas quemadas, con una alta afectación en la ganadería, por la pérdida de forraje y capacidad productiva. Además, es complicado el panorama del algodón, maíz, banana, mandioca, batata y maní.

Por otro lado, la situación de Misiones sigue siendo compleja. En diálogo con este medio, Gabriel Montiel, productor agropecuario de la provincia, comentó que hasta el momento las zonas más complicadas son el Cerro Corá, Aristóbulo del Valle y Garaguataí. Hay una sequía que se ha prolongado en el tiempo, donde hace más de 60 días que no se registran lluvias importantes, y el 80% de la superficie no supera las 40 hectáreas, con el productor que vive de lo que produce. Al respecto, y ante una problemática que se agrava con el correr de los días, “los productores están quebrados y complicados para seguir en la actividad, ya que no tienen agua, ingresos y las diferentes producciones, como puede ser el té y la yerba mate, están afectadas por el clima”, comentó Montiel.

En Chaco

Guillermo Gane, es productor agropecuario de Puerto Vilellas, es la denominada “Zona del Bajo” y ubicada en la costa del Río Paraná y frente a Corrientes. Ayer el fuego arrasó con el 50% de sus 400 hectáreas, dedicadas especialmente a la actividad ganadera. “Es una situación desoladora y crítica. Nos sentimos desprotegidos, y además los pronósticos climáticos no son favorables”, dijo en declaraciones a los medios de la provincia.

El productor plantea la problemática que provocó la sequía y las elevadas temperaturas de los últimos meses. “Es algo nunca visto. Los vientos huracanados secaron el suelo, y el pasto que necesitamos para alimentar a los animales estaba quemado, como le hubieran caído 10 heladas juntas”, agregó.