Brian Oviedo, de 18 años, festejaba el Año Nuevo en una fiesta clandestina en Villa Gobernador Gálvez cuando fue llevado a la fuerza en un auto escoltado por dos motos; su cuerpo fue hallado cerca del predio del club Renato Cesarini, y junto a él se encontraron siete casquillos de bala.
SANTA FE. Otro crimen, el primero del año, conmociona al Gran Rosario. Brian Oviedo, de 18 años, había sido subido a la fuerza a un auto el sábado 1° y a partir de entonces no se supo nada más de él. Este martes, los familiares confirmaron que era el suyo un cadáver hallado en una zona rural de la localidad de Alvear, cerca de la autopista Rosario-Buenos Aires, en inmediaciones del predio del club Renato Cesarini.
El hallazgo se produjo alrededor de las 10 de la mañana y unas horas después se confirmó que pertenecía al joven que estaba desaparecido desde la madrugada de Año Nuevo, cuando se lo llevaron de una fiesta en Villa Gobernador Gálvez.
En el lugar, el fiscal Alejandro Ferlazzo fue el encargado de informar del hallazgo del cuerpo a la familia, que hacía varias horas que se encontraba esperando información. En el lugar del hecho, reconocieron a Brian por las prendas que tenía el cuerpo: el jean, el cinturón y otras prendas.
Según informes de los investigadores, a los que tuvo acceso LA NACION, el cuerpo fue hallado por un transeúnte que pasaba por el lugar y dio aviso de inmediato a la policía.
Los primeros datos que trascendieron es que el cuerpo presentaba varios impactos de bala. En el lugar, la policía recogió al menos siete vainas servidas.
El propio fiscal que entiende en la causa dijo esta tarde: “Teníamos indicios y todos los elementos recogidos pertenecen a Brian. Las vainas recogidas, siete, fueron mandadas a peritar, pero son de alto calibre. Tiene un impacto en el cráneo y otro en la zona del tórax. Unos vecinos escucharon detonaciones, unas seis, el domingo a la mañana. Será la autopsia la que determine el modus operandi”, sostuvo Ferlazzo en declaraciones a la prensa.









