Lo hizo desde que la jueza a cargo del debate le preguntó su nombre; deberá seguir el proceso desde una sala, por videoconferencia.

El israelí Nicolás Gil Pereg, justificó el mote de “Hombre gato” que se ganó por las actitudes que asumió a partir de haber sido detenido por el asesinato de su madre y de su tía: en el banquillo de los acusados, y ante los 12 ciudadanos que integran el jurado que resolverá su futuro, no dejó de maullar.

Así lo hizo desde que la jueza técnica que dirige el debate, Laura Gallardo, le preguntó: “¿Señor Gil Pereg, este es su nombre?”, y él le respondió con un “miau”. Como la magistrada le advirtió que se comportara con decoro y él no dejó de hacer los típicos sonidos felinos, se ordenó que fuera retirado de la sala, por lo que deberá seguir el curso del proceso en su contra desde una sala conectada al circuito cerrado de video del centro penal de Mendoza.