Por tercer año consecutivo, Zuccardi lideró un ranking entre 1.500 viñedos de todo el planeta. Un jurado de 600 especialistas participaron de la selección. Cuáles fueron las otras elegidas.

Si bien la pandemia les puso un freno a los viajeros a través del mundo, el vino siguió avanzando al ritmo de las cosechas. Es por ello que igualmente se llevó a cabo la ceremonia de los top 50 The World’s Best Vineyards Academy. Esta vez, desde Alemania se anunciaron los ganadores a las mejores experiencias en bodegas alrededor del mundo. Para confeccionar el listado de los mejores 50 establecimientos vitivinícolas, los jurados realizan una selección entre más de 1.500 establecimientos, a lo largo del año, evaluando todos los detalles que hacen que una visita a una viña sea gratificante: los vinos, la gastronomía, el recorrido, la accesibilidad, el ambiente, la atención del personal, el paisaje y la reputación de la bodega, son quizás los factores más influyentes.

Por todo eso, el premio no tiene que ver solo con la calidad de los vinos, para la cual hay concursos internacionales y publicaciones especializadas dedicadas a evaluarlos y calificarlos. La intención de este certamen es promover el enoturismo, con la importancia que ello implica en el impacto del consumo. Porque a mejor experiencia en bodega, mejor será la valoración de la marca y del concepto de los vinos, con repercusión directa en las ventas en diversos mercados.

El enoturismo está dominado por muy pocos actores, ya que el 5% de los países productores representa más del 95% del vino que se elabora en el mundo. Esto implica que hay muchos amantes del vino más allá de los países productores. Y por eso este evento adquiere tanta relevancia, porque en medio de la globalización, para todas las bodegas el mercado es el mundo. Con este tipo de listados o rankings los nombres de las bodegas recorren el planeta y, por eso se convierten en una de las mejores herramientas de comunicación para atraer nuevos consumidores.

Se espera para la post pandemia un verdadero repunte del enoturismo a nivel global, ya que fue la subcategoría de viajes con mayor crecimiento antes de la llegada del COVID-19. Y más allá de las fuentes de trabajo y recursos económicos que genera a las bodegas, se han convertido en una importante unidad de negocio para las empresas vitivinícolas, porque además fomentan las ventas de los productos de manera directa, sin intermediarios.