La derrota con Estudiantes y un presente colmado por estadísticas negativas aumentó las diferencias entre el Consejo de Fútbol y el cuerpo técnico.

El Boca de Miguel Angel Russo, el que había construido un campeón en 7 partidos, se fue desintegrando lentamente. Aquel reemplazo en tiempo y forma sobre Gustavo Alfaro le dio un impulso ganador y protagonista para arrebatarle un título a River en 2020, comenzó un declive hasta llegar a esta situación. Sin el entrenador que en 2007 supo ser campeón de la Copa Libertadores, Boca no hubiera dado el golpe de timón a tiempo. Pero, paradójicamente, a partir de allí su presente resultó un reloj de arena que se vació. La dirección, aun volviendo a ser campeón local, siempre fue en la misma: el equipo pasó a jugar cada vez peor, por eso su continuidad quedó en jaque. En la tarde de este lunes, Riquelme se comunicó con el DT; horas después, llegó la confirmación del final.

La derrota con Estudiantes, en La Plata, marcó el final de un ciclo que hace semanas retumbaba por la Bombonera. Sólo faltaría el anuncio oficial, pero las decisiones están tomadas. El bajo rendimiento y el resultado terminó de colmar la paciencia del Consejo de Fútbol comandado por Juan Román Riquelme. La idea del DT era presentarse en la mañana de este martes a dirigir el entrenamiento, pero lo sucedido en el último encuentro marcó un punto de no retorno. Sebastián Battaglia, a cargo de la reserva, asumirá la conducción interina.

Fuente: La Nación