El gobierno de Gerardo Morales se mantiene como uno de los pocos que no están obligados a tomar más medidas restrictivas en el corto plazo. El operativo para llevar vacunas en mula o helicóptero a las comunidades más aisladas.

La provincia que gobierna el radical Gerardo Morales se está preparando para la llegada de un nuevo brote de coronavirus. Saben que, tarde o temprano, el virus arribará con fuerza al último distrito al norte de la Argentina. Pero, por el momento, no están desbordados de casos ni cerca de un colapso sanitario. Viven una realidad distinta a la de la mayor parte del país.

En agosto del año pasado Jujuy estuvo al límite de la saturación del sistema. El 95% de las camas de terapia intensiva que tiene la provincia estuvieron ocupadas, el personal médico estuvo sobrepasado durante largas semanas y tuvieron que asumir que actuaban bajo un esquema de extrema emergencia.

Ese momento de crisis sanitaria les sirvió para implementar una serie de estrategias que, al día de hoy, son claves para poder evitar la saturación de los hospitales y cortar con efectividad la circulación del virus. En medio del pico de contagios las autoridades sanitarias empezaron a realizar rastrillajes de infectados casa por casa, barrio por barrio.

Esa misma estrategia es la que están aplicando en este momento donde la segunda ola empezó a golpear con fuerza en todo el país, pero aún no generó demasiados inconvenientes en Jujuy. Para determinar a que barrio ir a rastrillar mantienen una vigilancia epidemiológica.

Al día de hoy Jujuy tiene a disposición un total de 187 telemédicos que residen en distintas provincias del país y hacen un seguimiento telefónico de los pacientes que son Covid-19 positivo o que tienen síntomas y están aislados. El objetivo es generar un filtro que permita reducir la cantidad de personas que consultan el sistema de Salud o que son internadas por el cuadro que atraviesan. Así evitan que los hospitales se llenen.