Analizaron la forma en la que se propaga el virus concentrándose en las tres vías posibles: el estornudo, la tos y el diálogo entre personas.
Dos científicos de Santa Fe concluyeron en que el aire acondicionado en el transporte público de pasajeros contribuye a la propagación del coronavirus en el caso de una conversación entre personas sin tapaboca. Puntualizaron que «reduciendo notoriamente la concentración» de personas disminuye el riesgo de contagio.
Los doctores Damián Ramajo y Santiago Corzo, investigadores del Conicet y docentes de la Universidad del Litoral (UNL) investigaron la forma en que se propaga el virus dentro de un colectivo concentrándose en las tres vías posibles: el estornudo, la tos y el diálogo entre personas.
Los científicos trabajaron además sobre la influencia del aire acondicionado en el destino de las partículas que salen de la boca y la nariz de los pasajeros. Entre las conclusiones más importantes figura que «el habla genera una gran cantidad de aire exhalado, que rápidamente se propaga a lo largo del colectivo».
En ese sentido, el aire acondicionado favorece la propagación del virus, «aunque reduciendo notoriamente la concentración, cuestión muy relevante ya que aminora la concentración de virus».
En cuanto al estornudo, el estudio demuestra que «genera grandes gotas que viajan hasta dos metros y caen sobre las superficies en menos de dos segundos», lo que genera «grandes zonas de contaminación». En este caso, «por el tamaño de las gotas, el aire acondicionado no afecta la distribución de las mismas».
Ramajo y Corzo también analizaron el impacto de la tos en el ambiente de un colectivo y concluyeron en que «genera gotas más pequeñas que sí son fácilmente transportadas por la circulación del aire acondicionado, aunque luego de los 20 segundos la mayor parte de las gotas se evapora».
Ambos investigadores trabajan en el Centro de Investigación de Métodos Computacionales (Cimec), situado en Centro Científico Tecnológico de barrio El Pozo, en la ciudad de Santa Fe.








