En la previa del choque del sábado entre Manchester City y Leeds, el DT español dijo que el argentino es imposible de imitar. “Es la persona del fútbol que más admiro”. El Loco se alejó de las comparaciones y destacó la impronta de Pep.

Mientras en Manchester, Pep Guardiola exageraba sus gestos, enfatizaba cada palabra y buscaba con efusividad que se entendieran bien los motivos de su admiración, en Leeds Marcelo Bielsa endurecía su caparazón, fijaba la vista hacia abajo, se corría de las comparaciones marketineras e invitaba a la prensa a desconfiar de las sentencias que hacían. Este sábado, desde las 13.30 en Elland Road quedarán cara a cara.

Dicen que la primera vez que se vieron fue el martes 10 de octubre de 2006. Dicen que pasaron más de 10 horas hablando en el campo del Loco Máximo Paz y dicen que también estaba en el cónclave el cineasta David Trueba.

«Nunca voy a poder agradecerle a Marcelo cómo me trató porque yo no era nadie -destacó sobre aquel encuentro Guardiola en una entrevista con DAZN-, no entrenaba ni al filial de Barcelona, no había ni sacado el carnet de entrenador y me recibió y fue maravilloso cómo me trató”.

Dicen también que en esas más de 10 horas de charla hubo un asunto que generó especial debate y sobre el que Guardiola debió hacer una aclaración. “La anécdota no es así. Fui yo que le dije: ‘Si tanto nos quejamos de este mundo que a veces no nos deja vivir, ¿cómo es que no diriges a un juvenil o un equipo más amateur y olvidas el mundo profesional?’ Y él fue el que me respondió: ‘Necesito esta sangre'», reveló Pep 14 años después.