Mientras toma fuerzas la investigación internacional por 100 millones de dólares que Arabia Saudita habría depositado en una cuenta suiza para él, el rey emérito de España desapareció.

Seis demandas por paternidad, los viajes de cacería (en ambos sentidos), el nido vacío, las denuncias por corrupción y ahora el presunto autoexilio.  Juan Carlos de Borbón vuelve a ser noticia. Y esta vez hubo apuro por empacar y abandonar palacio, trono y esposa, todo a la vez. Al trono, en realidad, ya había renunciado en 2014 cuando entregó la corona a su hijo Felipe, actual regente de España. 

Desde luego, tratándose de don Carlos, que ya tiene 82 años, hay una mujer detrás. Sin embargo, el lío de polleras esta vez parece un telón de fondo. En esta oportunidad, se trata de la alemana Corinna Larsen, aunque hubieran varias en su historial.

Hoy a la mañana, el rey Felipe anunció que su padre, que recibe aún el tratamiento de rey emérito, había abandonado el suelo español, pero no precisó hacia dónde. Desde 2018, su situación judicial se volvió complicada cuando tanto la justicia suiza como la española anunciaron que lo investigarían para averiguar el origen de los US$ 100 millones que Arabia Saudita habría depositado en una cuenta bancaria suiza, en 2008.

La relación entre el Borbón siglo XXI y la tercera en discordia, según la prensa española, se remonta precisamente al 2008. En 2014, cuando Juan Carlos abdicó a favor de su hijo, el Príncipe Felipe, muchos periódicos, con La República a la cabeza, publicaban que el divorcio de la Reina Sofía era inminente. Pero no sucedió. 

Ahora, el affaire Larsen hizo que Sofía preparara la valija del rey emérito. No, por celos, ni siquiera por despecho. Siempre dijo que aunque fuera griega, se sentía cien por ciento española. Su propio hijo, el Rey Felipe VI, había anunciado en marzo que renunciaba a la herencia de su padre y dejó sin efecto su sueldo anual de 200.000 euros. Su hijo, desde el Palacio de la Zarzuela, quiso remarcar “la importancia histórica que representa el reinado de su padre, como legado y obra política e institucional del servicio a España y a la democracia”.