Personas que firmaron la declaración jurada al entrar a la Provincia pero no cumplieron la cuarentena generaron un retroceso. Alicia Kirchner, sin embargo, no dio marcha atrás con el aislamiento.

Santa Cruz había logrado habilitar la gran mayoría de sus actividades pero tuvo que retroceder por un rebrote de coronavirus. En menos de 5 días, la capital provincial, Río Gallegos, pasó de 4 a 142 casos positivos de coronavirus y encendió alarmas. De hecho, en toda la provincia de Santa Cruz, hay 147 casos activos (a los de Gallegos se suman 4 en El Calafate y 1 en Caleta Olivia).

¿Qué pasó?. El Gobierno provincial, que conduce Alicia Kirchner, se relajó en los retenes de control de acceso a las ciudades, y esto terminó generando dos focos de contagio sobre los cuales se presume, fueron los que finalmente detonaron esta disparada de nuevos casos. El primero de ellos, 4 operarios de una empresa de telecomunicaciones que llegaron a Río Gallegos en un vehículo desde Buenos Aires, para realizar un trabajo sobre una antena de Gendarmería Nacional. Al firmar la declaración jurada en la Subcomisaría de Güer Aike se comprometían a realizar los 14 días de cuarentena. No lo cumplieron y a los pocos días terminaron en el Hospital Regional, todos con coronavirus.

El segundo, un chofer de una empresa de Correo, un camionero que tras regresar de Tierra del Fuego, también firmó una declaración jurada para entrar a la ciudad. A los tres días de haber ingresado, hizo una fiesta para celebrar su cumpleaños junto a su familia y amigos. Terminó presentando síntomas en menos de una semana, y tras el hisopado se confirmó que también era un paciente con COVID-19.

El control policial y sanitario que depende de la provincia en el acceso a Río Gallegos, jamás les informó a las autoridades del Municipio sobre esos ingresos. De hecho tampoco le informa de manera rutinaria, el listado de quiénes ingresan y el domicilio donde realizarán los 14 días de cuarentena. Esto generó un chisporroteo político entre las autoridades del Ministerio de Salud y de Seguridad, con el intendente Pablo Grasso.

Tras los nuevos casos, en una reunión de la Junta Municipal de Protección Civil, todos los funcionarios de la Municipalidad criticaron y cuestionaron a la provincia por no informar periódicamente sobre quiénes ingresaban a la ciudad.

A pesar de los 142 nuevos casos confirmados en Río Gallegos, el gobierno de Alicia Kirchner decidió no ir para atrás en ninguna actividad. Pero Grasso tomó otro camino, anunciando medidas que se parecen bastante a cuando la ciudad estaba en fase de aislamiento social, preventivo y obligatorio: suspendió el trabajo presencial en todas las áreas administrativas del Municipio; limitó nuevamente el horario de funcionamiento de los comercios y oficinas de 9 a 20 horas únicamente; fijó las compras en supermercados según terminación de DNI par o impar; y prohibió el funcionamiento de pubs y cervecerías hasta fines de mes. (fuente Perfil)