La provincia tiene habilitadas el 90% de las actividades y esta semana decidió volver a cerrar sus fronteras para evitar el ingresos de casos importados. ¿Cuál fue su estrategia?

A tres meses del inicio de la pandemia, cuando los informes diarios suman los contagios de a mil, la provincia norteña mantiene su récord: es la única 100% libre de COVID-19.

Para alcanzar este logro, en el distrito gobernado por Raúl Jalil se combinaron las características del territorio y una serie de estrategias y decisiones políticas.

Entre las últimas se destacan en primer lugar la rapidez para adoptar medidas estrictas de contención sanitaria. Catamarca suspendió los eventos masivos el jueves 12 de marzo, y ese mismo fin de semana implementó controles febriles en el aeropuerto y en las terminales de ómnibus. También dejaron habilitado un único ingreso a la capital provincial donde se montó un nodo sanitario y cerraron el paso San Francisco en la frontera con Chile.

Catamarca adhirió a todas las medidas sanitarias dictadas por el Gobierno nacional y además fue la primera provincia en establecer el uso del barbijo obligatorio (27 de marzo) para todos los ciudadanos. Lo hizo a pesar de que por entonces la Organización Mundial de la Salud y el ministro Ginés González García ponían en duda su eficacia como método preventivo.

Incluso dieron un paso más en relación al aislamiento preventivo. Mientras la nación proponía aislar por 14 días a quienes regresaban de países con circulación comunitaria, en la provincia ampliaron el listado a todos los países donde simplemente hubiera casos registrados.

¿Pero por qué fueron tan estrictos? La ministra de Salud, Claudia Palladino, explicó a Infobae que el gobierno provincial ya venía muy preocupado por el brote de dengue que afectaba al NOA y además tuvo una mala experiencia con la epidemia de esa enfermedad en 2009. Este año, los primeros casos de dengue se habían registrado en febrero y eran importados.

“Es como que sumamos los dos riesgos. Además, por la epidemia de 2009, teníamos todo un training en la implementación de bloqueos, de control de circulación, de trabajo preventivo. Entonces adaptamos esta gimnasia a la nueva modalidad”, detalló la funcionaria.

De hecho, ya estaba conformado el Comité Operativo de Emergencia contra el Dengue que permitía la coordinación del trabajo preventivo que estaban llevando adelante diferentes equipos sanitarios. En base a esa estructura previa, el COE se adaptó al coronavirus, se amplió y se conformaron COEs regionales con la participación de municipios y autoridades sanitarias y de seguridad.

En cuanto al barbijo, la propuesta provino del mismo gobernador Jalil que vivió algunos años en Japón, un país en el cual el uso del tapabocas es mucho más habitual que en occidente. “No solo consideraban que era una buena medida preventiva sino que también funcionaría como un recordatorio físico constante de que hay que cuidarse y mantenerse distanciado. Me hicieron la propuesta junto con la ex gobernadora Lucía Corpacci, que es infectóloga, y yo la acepté”, recordó la doctora Palladino.

Fuente: INFOBAE