La Ciudad de Buenos Aires, pondría en curso un protocolo sanitario en los comercios de ropa y calzado, como parte de las medidas para flexibilizar la cuarentena por el covid-19.
Los detalles del protocolo elaborado por la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad (Fecoba) y el Gobierno porteño, con una mirada a la posibilidad de reapertura de los locales de indumentaria y zapaterías que podría ocurrir el lunes 8 de junio.
El protocolo de seguridad contempla que los clientes adquieran el producto sin la posibilidad de acceder a la zona de probadores y que puedan devolver la mercadería.
Desde el gobierno porteño señalaron que el método que se piensa utilizar, debe contar con la aprobación de Presidencia de la Nación.
Asimismo, la nueva medida, implica la habilitación para el ingreso a los negocios de una persona cada 15 metros cuadrados de superficie del local y la desinfección previa del calzado a través de una limpieza con dispositivos determinados.
Por otro lado, se consideraría la prohibición a la zona de los probadores para los clientes, es por ello, que se podrá comprar la vestimenta o el calzado y retirarlo de el local.
Fuentes porteñas que trabajan sobre las nuevas medidas anti covid-19,aseguraron: «Si el talle no corresponde o por alguna razón se quiere devolver la mercadería, se podrá hacer la devolución y para eso se está trabajando con el área de Defensa al Consumidor, para generar una herramienta que le permita recuperar el dinero al comprador en una forma más rápida que la habitual».
Además, se dará inicio a otro protocolo, ésta vez para el comerciante, quién será el encargado de someter la vestimenta o el calzado devuelto a un sistema de desinfección antes de volver a ponerlo en venta, que no podrá ser antes de las 48 horas.
También regirá la obligación de respetar el ingreso de clientes a los locales de acuerdo a la cantidad de metros cuadrados de superficie de su tienda.
Por último, los comerciantes, deberán solicitar a los clientes el uso del tapaboca, la limpieza del calzado con dispositivos específicos –como trapos de piso con lavandina– y el uso de alcohol en gel para las manos. Con el fin de llevar a cabo un extricto protocolo de seguridad.








