Lo decidió para el AMBA, donde creció la circulación y aumentaron los contagios. Analizan cambios en la SUBE y reservas anticipadas en trenes.

Con un nuevo piso en la cifra de contagios y bajo tensión política latente, el presidente Alberto Fernández reenfocó el monitoreo de la cuarentena por el coronavirus, analizará si revierte aperturas y ajustará una herramienta como recurso extremo: limitar el transporte.

En la semana más dura desde que estalló la pandemia, con un pico de 24 muertos el último jueves, Fernández maniobró entre el aumento de los casos y los tironeos entre Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof por el nivel de apertura en la Ciudad, que derivó en un incremento de la circulación.

Los informes sobre el aumento de pasajeros dieron lugar a una medida que el Gobierno nacional podría disponer si la situación se agrava: que sólo pueda usar el transporte público el personal de actividades exceptuadas, para reducir la concentración.

El recurso, que ajustan técnicos de Jefatura de Gabinete, Interior y Transporte, prevé que sólo los que tengan certificado de circulación puedan usar la tarjeta SUBE. Se aplicaría para los viajes que unan el conurbano bonaerense con Capital.

El ministro Mario Meoni le elevó a Fernández una serie de propuestas entre las que está la idea de instrumentar un esquema de reservas previas para evitar las aglomeraciones y garantizar el protocolo de distanciamiento social.

Se trata de una aplicación que permite ver la disponibilidad de espacio en cada horario y reservar cupo en el tren. Está previsto comenzar a usarse esta semana en la línea Mitre para, si funciona, extenderlo al resto de los ramales.

Esos recursos tiene un lado político. El Gobierno quiere ensayar medidas que limiten la circulación antes que dar marcha atrás con algunas aperturas. Hasta ahora, no lo tuvo que hacer en ningún caso, aunque siempre se puso sobre la mesa esa posibilidad.

Fuente: Clarín