Salió a la luz el 1 de junio de 1992 y es el álbum más vendido en la historia el rock nacional

El 1º de junio de 1992 salió a la luz El amor después del amor, el séptimo disco de estudio de Fito Páez, el joven músico que años antes había cautivado a la trova rosarina, que escribió Del 63 con 21 años, que al poco tiempo se desgarró en canciones con Ciudad de pobres corazones tras el femicidio de sus tías y que de pibe ya se rodeaba de algunos de sus ídolos como Charly García y Luis Alberto Spinetta.

A 30 años del estreno, músicos y amigos de Páez que formaron parte de las grabaciones recuerdan anécdotas y revelan detalles de cómo fue el proceso creativo del álbum que invadió todos los hogares, cargó millones walkmans y colmó estadios en una década signada por la crisis económica, el deme dos y los excesos.

-¿Me servís vino, nena? – le pidió Fito Páez a Cecilia Roth en una fiesta de disfraces en José Ignacio, Uruguay. Era 1991 y la actriz ya había deslumbrado al músico una década antes con su papel en Laberinto de pasiones, la película de Pedro Almodóvar. Roth estaba casada, pero supo que se había enamorado de aquel hombre que llegó a la casa disfrazado de si mismo. “Me gustó, pero era un quilombo”, contó hace unos meses en el programa de Jey Mammón. Al día siguiente Fito la llamó por teléfono y le cantó Algo contigo, el bolero de Chico Novarro. La invitó al cine y al regresar le dejó un walkman con un cassette que tenía una primera maqueta de Tumbas de la gloria, aquella que tiene un inicio inconfundible, rápido: “Tu amor abrió una herida porque todo lo que te hace bien siempre te hace mal. Tu amor cambió mi vida para siempre como un rayo, para lo que fue y será”.

La historia de amor duró más de una década.

Roth tuvo un rol protagónico en la creación de El amor después del amor, un disco del que participaron músicos como Charly García, Andrés Calamaro, Fabiana Cantilo, Ulises Butrón, Celeste Carballo, Mercedes Sosa – incluso en 1995 tocó en vivo la canción que le da nombre al álbum en el teatro Ópera – y Gustavo Cerati, entre muchos otros.

“Esta canción – contó Páez en 2012 durante un concierto por los 20 años del álbum – surgió una noche, cuando yo no tenía ni 30 años. Estaba en la casa de una mujer que nunca pensé que me fuera a dar bola. Ella quería que me fuera”. Esa noche, en 1991, Fito se sentó en el piano de Ariel Rot y compuso Un vestido y un amor.

“Yo recuerdo cómo fue grabado, cómo fue ensayado. Yo juntaba margaritas del mantel”, contó entre risas la propia Roth un año atrás en diálogo con AM750. “Grabó los demos en José Ignacio, me acuerdo de todo. Es más, tengo algunas primeras letras, manuscritos, de varios temas, sin corregir, con la letra de araña que tiene Fito. Tengo Tumbas de la gloria y Creo, las escribía en mis agendas”, rememoró la exitosa actriz en aquel entonces.

Fuente: Página 12