Danae Olguín (6) andaba en los rollers que le regalaron para Navidad y se cayó. Su mamá, Karen, la llevó a una guardia. Murió a las 48 horas y no están claras las causas.

“Yo entregué a mi nena con un raspón en la pierna y me la devolvieron en una bolsa”. El testimonio de Karen Baldobino (24) estremece. La mujer, con la voz entrecortada por el dolor, relató a Clarín el desenlace de una semana que empezó con la alegría de sus hijos divirtiéndose con los regalos de Navidad y terminó con su pequeña de seis años muerta.

Danae Olguín (6) le había pedido a Papá Noel unos patines. “Ella era una niña buena, responsable, tenía déficit de atención y se había esforzado tanto en la escuela que había logrado pasar a segundo grado”, recordó su madre. La recompensa al esfuerzo estaba en puerta y en los primeros minutos del 25 de diciembre: un par de patines aparecieron al pie del arbolito con el nombre “Danae”. La felicidad fue total. La niña jugó con su regalo hasta el hartazgo.

El lunes 3 de enero, mientras se divertía con su hermanito de 5, se cayó de los rollers. “Se hizo apenas un rasponcito en la pierna, algo típico de los niños, no era nada grave ni para preocuparse”, contó Karen. El martes comenzó el calvario. Ese día, Danae amaneció con molestias en la pierna que se había golpeado. Comenzó a llorar y levantó fiebre. “Le di un ibuprofeno, se le pasó el malestar y al ratito ya estaba jugando de nuevo”, dijo la mamá.

Pero horas más tarde, ya en la madrugada del miércoles, la niña presentó fiebre una vez más y decidieron acudir a primera hora al hospital de Coronel Moldes, localidad del interior de Córdoba en la que residen.

“El PCR de mi hija salió positivo pero el resultado recién estuvo el viernes. Mientras esperaban saber si estaba contagiada o no, se dejaron estar, no le hicieron nada. Tendrían que haber hecho algo, se tendrían que haber dado cuenta de que estaba empeorando, si ellos son los médicos”, se quejó la mujer.

Llena de dolor, Karen disparó: “Yo entregué a mi nena con un raspón en la pierna y me la devolvieron en una bolsa. Ni siquiera la pudimos despedir porque estábamos aislados. Cuando llegué al hospital ya estaba muerta”.