Eduardo Cortez dibujó el logo a mano, fue tendencia en Twitter y Marcos Galperín lo puso de ejemplo. Un cliente le encargó que le repita su creación más famosa.

Eduardo Cortez tiene 57 años y, tras más de una década desempleado, sabe que para rebuscárselas en Argentina y hacerse “el manguito” hay que ser ingenioso y lanzarse a lo desconocido. Lo que nunca imaginó es que uno de esos saltos lo llevaría a ser tendencia en Twitter y a convertirse en “el famoso vendedor ambulante de macetas y huertas de Pilar”.

Algo que para muchos puede resultar cotidiano y simple, para Eduardo fue todo un desafío. Tras cuatro años en su puestito improvisado en el kilómetro 38,5 del Ramal Pilar de la Autopista Panamericana en la bajada del Puente Alberti, donde vende macetas y huertas de madera, se dio cuenta de que su público -en su gran mayoría habitantes de exclusivos countries de la zona- no llevaba suficiente efectivo para poder pagarle y perdía varias oportunidades de venta.

“Mis hijos me dijeron que tenía que poner Mercado Pago. Yo no uso redes sociales, no soy ducho con internet ni con el celular, por eso tardé en ponerlo. Pero mi nuera, que tiene una paciencia de oro, me enseñó y me animé a sumarlo. Para que los clientes supieran de la incorporación, armé un cartel con el logo de los dos coditos chocándose y ahí se revolucionó todo”, contó Eduardo a Clarín hace tres semanas.

Miles de usuarios elogiaron la iniciativa. También lo hicieron la cuenta oficial de la empresa y su CEO, Marcos Galperín, la definió como “democratización de los servicios financieros en el Gran Buenos Aires”.

Vecinos, clientes, colegas de los puestos cercanos, familiares y hasta efectivos policiales se acercaron para darle la noticia de su fama a Eduardo, quien se ríe sonrojado y todavía sorprendido por la magnitud del hecho.

“Tenía una chapa celeste en mi casa. Agarré el celular, dibujé el logo de Mercado Pago en una hoja y después lo pinté en la chapa. Le sacaron una foto y me dijeron que lo vio todo el mundo: fue una locura”, repasa Eduardo quien ahora tiene un nuevo cartel de madera que le regaló la empresa junto a un lector de tarjetas Point y la bonificación de los costos del servicio durante seis meses.

“Ya había aprendido a usarlo con el celular, ahora con el lector que me dieron tuve que aprender todo de vuelta. Una persona de la empresa habló por teléfono con mi nuera, le explicó cómo funcionaba y ella me mostró a mí”, agrega.

¿Qué hizo con el viejo y emblemático cartel? La gente de Mercado Pago se lo pidió como obsequio e “inspiración” para exponerlo en sus oficinas en Saavedra.

“Hace unos días pasó un hombre en una camioneta, me dio dinero y me pidió si le podía hacer el mismo cartel para su negocio. Jamás lo había visto en mi vida, ahora tengo que buscar otro pedazo de chapa celeste de casa y ponerme a dibujar de nuevo”, cuenta asombrado.

Tras la incorporación de este nuevo medio de pago para su emprendimiento, Eduardo reconoce que pudo ampliar sus ventas pero que, sobre todas las cosas, le permite brindar a sus clientes mayores opciones a la hora de cobrar su trabajo. Y resolvió un problema clave: ahora puede captar a algún distraído que de casualidad está por la zona y no lleva efectivo para poder equipar su jardín o balcón con alguno de los modelos que Eduardo vende.

Fuente: Clarín