La app del momento, que permite cambiar de sexo a las personas y envejecer, está en la mira de los expertos por los datos personales que guarda.

Faceapp, la aplicación que toma el rostro de las personas y cambia sus rasgos, se convirtió en el tema principal en las redes sociales los últimos días por una función que permite cambiar el sexo. Así, se difundieron imágenes de políticos hombres convertidos en mujeres, y viceversa. Pero también, muchos usuarios que no son figuras públicas decidieron probarla y compartir sus resultados. ¿Cuáles son los peligros y polémicas que rodean a esta app?

El año pasado, cuando FaceApp fue furor por volver bebés o viejos a sus usuarios, surgieron las dudas sobre qué información se le estaba entregando a sus desarrolladores, y quiénes estaban detrás de ella.

Como la mayoría de las aplicaciones que se usan cotidianamente, aceptar los términos de usos y condiciones implica entregar una enorme cantidad de datos personales que las empresas utilizarán casi libremente. En el caso de FaceApp, en sus políticas de privacidad explican que dispondrán solo de las fotos que el usuario suba, de la información de sus redes sociales, de la IP de los dispositivos (lo que permite un rastreo) y también conocerán las otras páginas que se visitaron.

Pero uno de los punto más polémicos es que se entrega a ese sistema la morfología de nuestra cara, que se procesa con un análisis muy puntilloso de las facciones a través de la inteligencia artificial, y sirve, por ejemplo, para poder desbloquear un teléfono con el reconocimiento facial.

Como broche de oro, la empresa avisa que usará la información proporcionada para “crear datos anónimos, agregados o no identificados” y para transferencias comerciales. “Es posible que vendamos, transfiramos o compartamos algunos o todos nuestros negocios o activos, incluida su información personal, en relación con un negocio”, anuncian.

Fuente: Perfil