Mantener las tasas positivas es un requerimiento que el FMI le hace al Gobierno cada vez que se encuentran a negociar el préstamo que tiene la Argentina. Probablemente, el equipo económico vuelva a escucharlo en los próximos días, si se concreta el viaje de Sergio Massa a Washington para intentar convencer al organismo de adelantar desembolsos.
Aunque la Argentina incumplió varias de las metas comprometidas con el FMI, el Banco Central (BCRA) intentó ofrecer un retorno positivo para los ahorristas que quieren quedarse en pesos. Sin embargo, la suba de las tasas mínimas fue siempre reactiva al dato de inflación y llegó después.
El 15 de mayo, por caso, el organismo aumentó ocho puntos porcentuales el rendimiento mínimo que perciben los depositantes y lo llevó a 97%. Así, la remuneración mensual quedó en el orden del 8%. La medida se implementó tres días después de la publicación del dato de inflación de abril, que llegó a 8,4% y marcó un récord. Por lo tanto, al comparar con la inflación pasada, la tasa se quedaba corta desde el principio.


