El pontífice reorientó la política de inversiones del Estado para que sean «éticas y sostenibles». Prevé el cierre de cuentas en el extranjero y la prohibición de invertir en ciertos sectores, entre ellos los centros «que producen anticonceptivos».
El papa Francisco reorientó las inversiones del Vaticano en un nuevo intento para prevenir futuros escándalos que socaven la legitimidad de la Iglesia Católica.
Según informó la Santa Sede en un comunicado, a partir del 1 de septiembre tanto la Iglesia como la Ciudad del Vaticano deberán cumplir con la nueva normativa que regula la política de inversiones para para alinearlas con la Doctrina Social de la Iglesia.
A tal fin, no solo se eliminarán las iniciativas que tengan «carácter especulativo» sino que prohibirán las inversiones vaticanas en los sectores de armas, prostitución, pornografía y centros «pro aborto» o que producen anticonceptivos.
«La nueva política de Inversión pretende garantizar que las inversiones estén orientadas a contribuir a un mundo más justo y sostenible; protejan el valor real del patrimonio de la Santa Sede», reza el anuncio publicado por la secretaría de Economía del Vaticano.
La nueva disposición impulsada por Francisco buscará que las nuevas inversiones, necesarias para generar un «rendimiento suficiente para contribuir de forma sostenible a la financiación de sus actividades», permanezcan siempre alineadas a las «enseñanzas de la Iglesia Católica».
La medida quedó enmarcada en el nuevo Documento sobre la Política de Inversiones de la Santa Sede y el Estado de la Ciudad del Vaticano, que entrará en vigor a principios de septiembre, establece los factores de exclusión de ciertas inversiones vaticanas en el campo financiero para evitar que «contradigan sus principios fundamentales, como la santidad de la vida o la dignidad del ser humano o el bien común», afirmó la nota oficial.
A tal fin, el documento establece una serie de sectores prohibidos que podrá ser ampliada por el órgano regulador, el Comité para las Inversiones, que además deberá «brindar una lista de los países a evitar en relación con las inversiones», con base informaciones de la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF)». Entre los sectores, productos y tecnologías excluidos de las inversiones, como «pornografía y prostitución, juegos de azar, armas e industria de la defensa, centros sanitarios pro aborto, laboratorios que produzcan anticonceptivos o trabajen con células madre embrionales». (Perfil)


