Recorre aguas internas de Noruega con un tercio de su capacidad, sin buffet, con excursiones y aforo acotado en gimnasio y piletas. El uso de tapaboca no es obligatorio.

La naviera Hurtigruten estrenó la nueva normalidad entre los cruceros de alta mar con su buque Finnmarken, que comenzó su trayecto ocupando un tercio de su capacidad y solo con pasajeros noruegos y daneses. Partió del puerto de Bergen, Noruega, y recorrerá, durante 13 días, 34 puertos y decenas de fiordos de ese país.

Ni el itinerario -la clásica ruta Bergen-Kirkenes-Bergen de Hurtigruten-, ni el barco -un buque de 18 años- tenían nada fuera de lo común. Y, sin embargo, fue un día especial: el primer crucero tras la pandemia volvía a navegar casi tres meses después de la interrupción de la mayor parte de este tipo de viajes, que dejaron además impactantes imágenes de buques en cuarentena con cientos de infectados y barcos errantes sin puerto en el que atracar.

Unos 200 pasajeros -de los 628 que puede recibir en un viaje normal-, en su mayoría daneses y noruegos, zarparon en este barco de la empresa que, durante el verano 2020, limitará al 50 % la capacidad de sus cruceros. En realidad, Hurtigruten, que cuenta con 127 años de experiencia en el mar, nunca dejó totalmente de navegar aunque su operativa quedó restringida a un servicio básico de ferris a lo largo de la costa noruega. Tampoco se vio afectado por ningún contagio a bordo.

Con nuevos protocolos de limpieza y seguridad, la compañía recordará a sus pasajeros la necesidad de mantener la distancia social pero no obligará a llevar mascarilla a bordo. Actualizados a finales de mayo, y que siguen las recomendaciones del Instituto Noruego de Salud Pública, entre las medidas se cuentan procedimientos de limpieza y desinfección más exhaustivos, la eliminación de comidas tipo buffet y la limitación de aforo en áreas comunes como piscina, sauna y gimnasio. También se observará el cumplimiento de la distancia social -por ejemplo, a través de marcas en el suelo en los lugares más concurridos.