Es español y se presentó como voluntario en el ensayo clínico de la Universidad de Oxford.
Joan Pons es español pero vive en Reino Unido, donde lleva más de 20 años trabajando como enfermero. Tras recibir un correo electrónico de la Universidad de Oxford en el que solicitaban voluntarios para la vacuna del coronavirus, decidió postularse y hace 10 días fue inyectado por primera vez.
«Mi cuerpo reaccionó muy bien, no tuve ningún problema, solo un poco de dolor en el brazo como si me hubieran dado un golpe, pero desapareció en 24 horas», resaltó el enfermero.
El hombre está casado y tiene tres hijos, y esta decisión lo llevó a que su esposa le dejara de hablar durante varios días. Sin embargo, no lo dudó, ya que trabaja en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de un hospital y le tocó vivir «la crueldad de este virus».
«Me leí toda la documentación y decidí que, como ya estaba harto de este virus tenía que hacer algo, y eso era aportar mi granito de arena», reconoció Pons, aunque confesó que cuando leyó «shock anafiláctico que puede producir la muerte» entre los posibles efectos adversos, sintió miedo.
«La verdad es que es una prueba y no se sabe exactamente cómo vas a reaccionar», confesó pero contó que de todos sus compañeros que también se presentaron como voluntarios, ninguno sufrió efectos adversos. Esta situación le dio esperanzas de que la vacuna probablemente sea efectiva y «que pueda estar lista para Navidad».
«La vacuna es la única posibilidad de salir de este stand by en el que estamos ahora. Por eso no lo dudé. Tardé 24 horas en decir que sí», reconoció Pons, y auguró: «El 2021 tiene que ser mucho mejor que 2020».
Fuente: TN


